martes, 18 de junio de 2013

un punto.


Ya no estás aquí,  no puedo verte, pero sigues dentro.
Igual que el puñal dentro del asesinato, igual que la moneda lleva implícita la estafa y la caridad.
Así estás tú. Dentro.
Por eso me abro paso entre mis carnes y voy apartando músculos y tendones,
esquivo huesos y te busco porque te llevo dentro
igual que un lápiz esconde en su mina una carta de amor o un retrato de la amada.
De ese mismo modo te llevo yo.
Por eso retiro vísceras, traspaso nervios, buscando dónde, en qué lugar estás oculto.
Y no sé lo que tardaré en dar contigo pero cuando así sea- y eso sucederá-
te diré la verdad: que te sigo amando, que ha sido así cada día desde el mes en que te fuiste
y después te arrancaré, -no habrá tiempo para más-
saldrás de mí igual que un adolescente se va de la niñez,

sin avisar, sin remedio, para siempre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario